En estas fechas en las que las/los cocineras/os de la casa
se afanan en presentar sus platos de cochinillo, lechona o el típico cordero
asado, sabrán lo importante que es que quede dorado y crujiente por fuera y
jugoso por dentro.
Cada uno tiene su secreto para adobar o macerar, su tiempo y
temperatura del horno, pero ¿Sabíais que ese color dorado, ese sabor y olor
tiene detrás mucha química?