Se acercan fechas de comidas y por lo tanto de pasar horas
en la cocina y toda ayuda es poca.
No sé por qué extraña razón (supongo que influirá mi
habilidad innata) siempre me asignan el pelar y picar cebolla.
Y la verdad es
que, modestia aparte, se me da bastante bien, hasta que empiezo a llorar.
Y ahí es donde mi curiosidad me llevó a buscar cual es el
motivo de que lloremos cuando cortamos cebollas.
Las cebollas tiene multitud de compuestos azufrados y entre
ellos uno en especial que recibe el siguiente nombre:
trans-(+)-S-(1-propenil)-L-cisteina sulfóxido (que
trabalenguas, verdad)
Cuando pelamos o cortamos cebolla, rompemos las células
liberándose una enzima llamada amilasa que reacciona con éste compuesto
azufrado de nombre tan complicado
Esa reacción con la enzima produce entre otros compuesto una
sustancia volátil que se llama propanotial.
Sí, ya sé que estoy poniendo demasiado nombres químicos,
pero prometo que ya llego al final.
Pues bien, éste compuesto volátil puede llegar (y de hecho
llega) a nuestro ojos. Allí, con la humedad del ojo, el producto se descompone
entre otras cosas en ácido sulfúrico (sí habéis leído bien, el ácido que hay en
las baterías) que es el que nos produce la irritación y sensación de picor.
El ojo en un acto reflejo de defensa genera lágrimas para
diluir y por lo tanto contrarrestar el efecto del ácido. ¡Y ahí nos tenéis a
todos llorando como magdalenas! Curioso, ¿verdad?
¿Y que podemos hacer para evitar esto?
Bueno, os voy a proponer varias soluciones para dejar de
llorar. Sí, ya sé que alguno con la excusa de que no paran de llorar se
escaquean de tener que estar en la cocina, así que si eres uno/a de los
aludidos no sigas leyendo y todo solucionado.
- Una de las opciones más efectivas es ponerte una máscara antigás. Ésta opción la recomiendo sí te encuentras solo/a en casa, mas que nada por evitar comentarios ofensivos. Ah!!!, y asegúrate de tener la cortina de la cocina echada, no sea cosa que te vea la vecina de enfrente y tu reputación vecinal disminuya varios puntos.

- Una opción menos aparatosa pero igual de ridícula es ponerte una gafas de bucear (poco recomendable)
- Si hay corriente de aire, ponte a cortar cebollas a favor de la corriente. Como la sustancia irritante es volátil, la corriente de aire se la llevará antes de llegar a los ojos. También sirve montar un ventilador!
- Derivado del anterior es soplar o silbar mientras cortamos ya que generaremos una corriente que alejará el producto volátil de nosotros. (Cuidadín con hiperventilar que no queda muy bien desmayarse en la cocina).
Soluciones
un poco más serias:
- Humedecer el cuchillo con agua frecuentemente: Si el filo del cuchillo está humedecido, el producto volátil reaccionará con el agua y no nos llegará a los ojos.
- Sumergir en el agua frecuentemente la cebolla. Por el mismo motivo que he explicado antes.
- Minutos antes de cortar la cebolla ponerla en la nevera o congelador. La enzima que hemos comentado antes ralentiza su acción a bajas temperaturas y por lo tanto no se liberarán tantos vapores irritantes.
Pues nada, ya sabéis lo que hay que hacer para evitar los
abundantes lagrimeos culinarios. Aunque me sé más de uno/a que ocultará está
información los más lejos posible de su pareja y poder seguir excusándose que
lo pasa mal cortando y pelando cebollas.
Muy interesante. He leido con curiosidad hasta el final esperando a ver si ponias una solución que oí en la película de "Criadas y Señoras", decian que si cortabas cebolla con una cerilla entre los dientes no llorabas. No se si será cierto o no porque nunca me acuerdo de hacerlo una vez he empezado a cortar cebolla.
ResponderEliminarGracias por pasarte por el blog.
EliminarNo sabía lo de la cerilla. Si es con la cerilla apagada no veo explicación. Si es con la cerilla encendida es posible que la sustancia volatil (el propanotial) al pasar cerca de la fuente de calor se transforme en otra menos irritante.
Aunque en ese caso habrá que estar pendiente de no cortarse con el cuchillo y no quemarse con la cerilla... que estress!!
De todos modos buscaré mas información sobre el tema.