
Pero al mismo tiempo me hicieron una consulta de cómo se
podía eliminar una marcha de carmín.
Dos temas relacionados con los labios, los lápices de labios
y su composición. Ummmm, esto merecía profundizar un poco más en el tema…
Los labios necesitan una protección constante ya que su piel
tiene unas propiedades características que la hacen extremadamente sensible.
- Presentan una capa cornea casi inexistente, por lo que no cumple su función de barrera protectora. Por ese motivo, la piel de los labios padece con las variaciones climáticas, contrayéndose y dilatándose muy deprisa, dando lugar a la aparición de grietas y escozor.
- Carecen de glándulas sebáceas y sudoríparas, por lo que es fácil la deshidratación y la proliferación de microorganismos.

- Carecen de melanocitos, por lo que la piel de los labios no se broncea, pero se quema intensamente.
- La red vascular es muy importante, lo que explica la coloración de los labios y favorece la renovación celular.
Según lo anteriormente expuesto se deduce que es necesario
el empleo de cosméticos protectores que minimicen el efecto de los agentes
externos (frio, calor, radiación), así como las posibles infecciones por ser
una zona altamente sensible. Las barras de labios constituyen una forma
adecuada de aplicación ya que por un lado se ejerce un efecto protector a la
vez que decorativa proporcionada por la cosmética.
Básicamente un pintalabios está formado por pigmentos
naturales o artificiales que le confieren el color. Pero hay mucho mas…
Al simple tacto podemos comprobar que está formado por una
materia grasa. De hecho, dependiendo de las distintas marcas, un 60% de su
composición es materia grasa que se reparte en ceras y aceites.
Cuanto más aceite tenga, más brillante será su aspecto, mientras
que cuanta más cera, más mate.

La mezcla adecuada de éstos componentes son los que
consiguen que adquiera su aspecto sólido, pero se deslice y aplique de forma
uniforme sobre los labios.
La mayoría de las composiciones llevan incorporados
emolientes. Los emolientes son sustancias cuya función es suavizar y ablandar
la piel, mucosas y en nuestro caso, los labios. El emoliente más conocido es la
vaselina. Otros emolientes habituales son la lanolina y la parafina, si bien
hay personas que pueden presentar efectos alérgicos a alguno de estos
compuestos y cada vez se usan menos.
Como colorantes su usan mayoritariamente derivados bromados
de la fluoresceína. En función del contenido en bromo en la molécula obtenemos
diferentes colorantes que pueden ir desde el amarillo al rojo.
Muchos de los colorantes empleados en cosmética son los
mismos que los usados en la industria alimentaria, aunque preparados en forma
de lacas insolubles para aumentar su persistencia. Entre ellos están el carmín (E120),
la eritrosina o rojo xanteno (E127), el amaranto o colorante azoico rojo
(E123), la tartracina o colorante azoico amarillo (E102).
El colorante se fija
a la piel a través de las proteínas de la misma
La particularidad de éstos colorantes es que reaccionan con
las proteínas de la piel, fijándose a ella con lo que se consigue un
oscurecimiento del color y a su vez aumentando su permanencia durante bastante
tiempo.
Para conseguir cubrir
los pliegues que tenemos en los labios, evitar el aspecto de resquebrajamiento y darle
un aspecto más uniforme se usa mayoritariamente óxido de titanio (TiO2).
A su vez, éste componente disminuye la intensidad del colorante.
Otro componente habitual es la presencia de micropartículas
de polímero plástico en cuyo interior se encierran pequeñas cantidades de
vitamina E y ácido fólico que se liberan poco a poco revitalizándola.
Si esas micropartículas se rellenan de polimetacrilato
obtendremos un aspecto menos graso y y muy reflectante. Y si se rellenan de
nitruro de boro se consigue en efecto perlado.
Los pintalabios con efecto de larga duración se consigue
adicionándoles aceites de siliconas.
Según las modas o los efectos complementarios que se les
quiera dar, los lápices de labios pueden contener protectores solares, aromas,
opacificantes, hidratantes,
reepiteletizantes, etc.
Una vez que se tiene definida la composición con todas las
propiedades que deseamos y el color elegido, se mezclan todos los componentes a
temperatura suficiente para que las ceras y aceites estén fundidos. Se agitan
durante el tiempo necesario para que se produzca una mezcla homogénea y se deja
enfriar en moldes con la forma deseada.
Así que los pintalabios no sólo ejercen una función estética sino que a la vez dan protección a una zona de nuestro cuerpo extremadamente frágil y a la vez tan poco cuidada.
Saber mas:
- El dióxido de titanio se utiliza mucho como un pigmento blanco en pinturas exteriores por ser químicamente inerte, por su gran poder de recubrimiento, su opacidad al daño por la luz UV y su capacidad de autolimpieza. El dióxido también se ha empleado como agente blanqueador en esmaltes de porcelana, dando un acabado final de gran brillo, dureza y resistencia al ácido.
- En mesopotamia utilizaban piedras semipreciosas trituradas en polvo y amalgamadas con grasas para dar color a los labios. También lo hicieron en las culturas del valle del Indo y los antiguos egipcios, que obtenían tras machacar distintos insectos un líquido de tonalidad rojiza.
- El nitruro de boro es una sustancia de extremada dureza. Su aplicación industrial es en la elaboración de herramientas de corte para hierro y acero.